
Cuando yo era chaval los municipales de Tafalla iban por las viejas calles tafallesas los días de lluvia abriendo los puntidos . Estos eran muy parecidos al de la foto pero tenían una argolla de la que se tiraba para abrirlos. Cuando hicieron las calles casi todos los puntidos desaparecieron aunque dejaron algunos de modo testimonial. Pero no se abren. Por eso el puntido de las cuatro esquinas tiene un charco cuando llueve que sólo se va por evaporación. Milagros de la ingeniería hidraúlica moderna. A mi los puntidos siempre me han gustado. Había uno en la calle la Morena que cuando lo levantabas salían miles de pulgas y eso de muetes pues nos entretenía sobremanera. También servían para que los mozorros de sábado noche los lanzaran cuesta el Colaino abajo rodando como quesos del Roncal. Además la palabra puntido es una palabra tafallesa por excelencia. A cualquier tafallés que se precie, presente o ausente, si le preguntas por cinco palabras tafallesas auténticas seguro que te dice puntido. Haced la prueba.